Concepto de asco

Derivada de la palabra asqueroso, que a su vez proviene del latín “escharosus” con el significado de algo que contiene escaras o costras en cantidad considerable; el término asco, alude a una sensación desagradable, de repugnancia y rechazo, que se siente especialmente ante una imagen o un sabor altamente desagradables, que provoca no solo reacciones emocionales, sino también físicas, como náuseas.

También podemos sentir asco al enterarnos de algún hecho que contraría ostensiblemente nuestros valores o moral, como ocurre con ciertas prácticas sexuales no convencionales, o con algunas conductas socialmente impropias. Otro caso es con respecto a actitudes que violan normas religiosas o jurídicas, por ejemplo “me da asco el solo pensar que mi propia amiga haya podido robarme”. Una situación que provoca asco es la visión o el olor de ciertas manifestaciones fisiológicas como ante las heces o el vómito.

La suciedad tanto de un lugar como de un ser vivo también es común que provoque asco, por ejemplo “sentí mucho asco cuando me invitó a que me siente en su sucio sillón” o “ni pienso darle un beso a Lucas, me da asco su aspecto desalineado y sudoroso”. Este aspecto que presentan los individuos da lugar a la expresión: “estás hecho un asco”.

Si bien hay cosas que le provocan asco a la generalidad de las personas, otras dependen de la sensibilidad de cada uno, como quien siente asco frente a determinadas comidas y otros la saborean.

Influye mucho en lo que nos provoca asco, los imperativos culturales, y el ambiente en que nos hemos criado.

Cuando decimos “no le hace asco” aludimos que cierto individuo es capaz de hacer o soportar cualquier cosa, en general para lograr un objetivo: “con tal de ganar el premio, Juan no le hace asco a nada”.