Concepto de asombro

La palabra sombra es un neologismo integrado por el prefijo “a” del latín “ad” que indica aproximación y por “sombra” que significa oscuridad o ausencia de luz. Por lo tanto de acuerdo a su etimología el asombro consiste en salir de la oscuridad, iluminar la mente, descubriendo algo que antes se ignoraba, lo que provoca perplejidad, al sorprenderse ante tal hallazgo inesperado. Nos quedamos inmóviles, nuestras pupilas se dilatan, nuestra boca se abre. El asombro está vinculado con el descubrimiento de algo insólito (cosa, idea, sentimiento) o con la vivencia de una situación inusual. Ejemplos: “He quedado asombrado con los conocimientos de este alumno”, “me asombra descubrir después de toda una vida que fui un hijo adoptado” o “Arquímides formuló su principio sobre la densidad de los cuerpos sumergidos en agua, que puede medirse según el agua que desplacen; tras el asombro de su comprobación empírica”.

Concepto de asombro

Muchas personas se dice que de haber vivido tanto, han perdido la capacidad de asombro, tan común en los niños que cada cosa que los rodea, los maravilla y conmueve. Esta pérdida nos hace experimentar apatía y tristeza; y sería deseable, cada día seguir sintiendo asombro por aquellas cosas maravillosas que aún no podemos explicar: el origen de la vida, la apertura de una flor o actos de heroísmo. Sin embargo, lamentablemente no todo lo que nos asombra es positivo, pues podemos asombrarnos por la muerte prematura de alguien, por padecer una enfermedad inusual, por el desencadenamiento de un conflicto repentino, etcétera.

Para la Filosofía el asombro mueve al hombre a buscar la verdad reflexivamente, o sea a filosofar. René Descartes filósofo francés (1596-1650) escribió sobre el asombro en “las pasiones del alma” obra publicada en 1649, diciendo que se trata de una pasión que no nos brinda un conocimiento acabado del objeto que pretendemos conocer, pues nos inclina a concentrarnos en él, por ser novedoso o porque no responde a nuestras expectativas; pero sin embargo nos paraliza; y solo podemos reconocer en el objeto su primer aspecto, lo que nos impide llegar a su conocimiento total. El asombro es por lo tanto un punto de partida, que nos mueve a indagar y no debemos quedarnos en él, sino trascenderlo para llegar a la verdad, para Descartes a través del método de la duda.