Concepto de autopsia

El origen de la palabra autopsia es griego. Se compone deαὐτός “autós” con el significado de “por uno mismo”, y por ὂψις “opsis” que puede traducirse como “vista”. Podríamos entonces concluir que literalmente autopsia es visualizar por uno mismo, en forma directa.

La autopsia o necropsia es el examen cadavérico que se practica a través de la disección del cadáver para verificar las causas de la muerte en caso de que ésta resulte dudosa, y para verificar si el diagnóstico y tratamiento que se le hubiera dado al paciente ha sido el adecuado, para el caso en que se alegue que existió mala praxis. En casos más aislados, y cuando la causa de la muerte obedece a enfermedades no demasiado conocidas, los profesionales, médicos patólogos, suelen solicitar a los familiares autorización para estudiar el cadáver con fines de investigación, en pos del progreso de la ciencia, para avanzar con el conocimiento y mejora del tratamiento de este tipo de patologías. Los primeros avances de la medicina, y el conocimiento del cuerpo humano, se hicieron sobre el estudio de cadáveres a los que realizaban una disección con fines de aprender de ellos. En la medicina moderna las autopsias se remontan al inicio del siglo XVIII, siendo Giovanni Battista el primero que relacionó los síntomas de las dolencias con la anatomía cadavérica.

Concepto de autopsia

La autopsia que hace en torno a un proceso criminal y a cargo de médicos legistas se denomina patología forense, y es realizada de modo compulsivo, pues busca especificar las causas reales del deceso que ayuden a explicarlo, determinar si fue un suicidio o un homicidio, y en lo posible descubrir al autor del crimen. En este sentido metafórico se dice “que los cadáveres hablan”.

Luego del minucioso análisis, el cuerpo vuelve a ser reconstruido para entregarlo a sus familiares en vista a que puedan darle sepultura o cremarlo, de acuerdo a sus creencias y deseos, pero en ciertos casos, cuando aún persisten las dudas y para no destruir piezas claves de la investigación no se permite que el cuerpo sea cremado, en vistas a futuros exámenes cadavéricos.

La autopsia psicológica no consiste en la disección del cuerpo del muerto sino en analizar su vida, sus pasiones, sus ideas sobre la vida y la muerte, sus pasatiempos, etcétera, para descubrir por ejemplo si tenía tendencias suicidas, si era arriesgado, etcétera para aclarar las causas de su fallecimiento.