Concepto de bálsamo

Fue un árbol, el “Commíphora Opobalsamum”, originario de los valles sirios, cuyo tronco, al ser herido, proporciona un líquido de agradable aroma, que al ponerse en contacto con el aire, éste contribuye a que tome consistencia espesa, el que originó la palabra bálsamo. Esto es así, puesto que los griegos lo llamaban “balsamon” (del hebreo “baal” con el significado de Señor y “shemen” de aceite).

El bálsamo fue utilizado para la cura de enfermedades, y entre los egipcios para “embalsamar”.

Un legendario bálsamo es el de Fierabrás un gigante convertido al cristianismo que integró el ejército de Carlomagno, y que se dice habría robado junto a su padre durante el saqueo de Roma el bálsamo usado para conservar el cuerpo de Jesucristo y que por ello sería milagroso, capaz de curar al beberlo, cualquier tipo de heridas. Este bálsamo es mencionado en “El Quijote de la Mancha” por Cervantes, quien hace que su protagonista crea tener la fórmula de ese mágico elixir.

Actualmente toda loción aromática de esencias vegetales y ácido benzoico, o de preparación artificial, que se aplica sobre la piel para curarla de llagas o heridas; o como cataplasma para ciertas enfermedades como el asma, puede denominarse bálsamo.

Por extensión se aplica la palabra bálsamo a todo aquello que brinda ayuda y consuelo, por ejemplo: “tus palabras han sido un bálsamo para estos días de angustia”, “esta maestra es un bálsamo para los niños, los protege, enseña y escucha”, o “estas vacaciones fueron un bálsamo para un año de intenso trabajo”.