Concepto de bilis

En el latín es donde podemos encontrar el origen etimológico de la palabra bilis, un término utilizado en el ámbito de la ciencia con el que se define al jugo de color amarillo que segrega el hígado de los seres vertebrados y que juega un papel muy importante en el proceso de la digestión.

Sales biliares, colesterol, agua, iones bicarbonato o pigmentos biliares son los componentes que conforman al mencionado jugo. Este, en términos coloquiales, podría decirse que ejerce casi como si se tratara de un detergente pues se encarga de ayudar a emulsionar las grasas lo que facilita la absorción en el intestino delgado.

Y eso sin olvidar que la bilis además tiene otra función muy importante: neutralizar a cualquier ácido que se encuentre en exceso en el estómago. Y lo hace antes de que aquel penetre en la parte final del mencionado intestino, en el íleon.

Además del significado que estamos analizando, el término bilis tiene una segunda acepción, tal y como queda patente en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. En este caso, el concepto es utilizado como sinónimo de enojo, enfado, cólera o irritabilidad.

De la misma forma, tampoco podemos olvidar que bilis es empleada con otras palabras para dar lugar a diversas locuciones verbales. Ejemplos de ello son “tragar bilis” que significa aguantar la rabia, o “hacer alguien bilis” que viene a traducirse como enojarse.