Concepto de centrípeta

La palabra centrípeta se originó en el latín “centripetus” vocablo integrado por “centrum” que indica que se trata de un “centro” más “pelĕre” que designa la acción de tender, dirigirse o tratar de alcanzar un punto determinado.

A diferencia de la centrífuga que es una fuerza ficticia, la centrípeta es una fuerza real. Esta fuerza actúa sobre un objeto que se mueve describiendo una trayectoria curvilínea, atrayéndolo esta fuerza hacia el centro. Los movimientos rotatorios tienen una aceleración normal provocada por un agente que le otorgua fuerza al movimiento, que se dirige al centro del giro.

En la mecánica newtoniana los cuerpos que se mueven en forma circular con constante rapidez, experimentan un cambio de velocidad, o sea sufren una aceleración. Esto no sucede cuando el movimiento es rectilíneo y uniforme donde la velocidad se mantiene constante.

Newton en su segunda ley, explica que para que una aceleración ocurra se necesita una fuerza que opere en igual dirección a la aceleración. Si hacemos girar circularmente una pelota atada a una cuerda tirante, a velocidad constante, es posible lograrlo porque la cuerda ejerce sobre la pelota una fuerza centrípeta, obligando a la pelota que curve su trayectoria en idéntica dirección a la fuerza ejercida. Se trata de una fuerza centrípeta que la otorga la fricción que ocurre a lo largo de la cuerda. Esta fuerza que provoca la rotación (fuerza centrípeta) resulta de multiplicar la aceleración normal por la masa del móvil que realiza la trayectoria circular.

La fuerza centrípeta resulta proporcional al cuadrado de la velocidad. Si la velocidad se duplica, necesitaremos para que el objeto siga girando en círculo que se intensifique cuatro veces la fuerza centrípeta.