Concepto de cítrico

La palabra cítrico proviene etimológicamente del latín “citrus” refiriéndose a los árboles de naranjos, pomelos, limas, limones o mandarinas, y sus frutos. Pertenecen a las rutáceas y su altura es variable; algunas variedades son muy pequeñas (4 o 5 metros) y otras pueden medir hasta 15 o 16 metros. Se caracterizan por el gran contenido de vitamina C de los frutos, que se aloja en la jugosa pulpa, que está resguardada por una capa esponjosa, llamada médula. Todo ello está envuelto por la cáscara, de color amarillo o anaranjado, que hace de piel protectora.

La floración se produce durante la primavera, y los frutos maduran a fines de otoño y en el invierno. El sol endulza los frutos, y el frío les da sabor ácido. Las heladas arruinan los frutos. Para el cultivo se necesita calor y humedad. Procedentes del sureste de Asia, fueron llevados por el mundo por Alejandro Magno y sus conquistas, con las Cruzadas, con la conquista americana, etcétera, siendo actualmente los lugares más propicios para el cultivo, las zonas tropicales y subtropicales del continente americano, el norte y sur de la región mediterránea, y Australia.

El jugo de los limones y naranjas posee un ácido, llamado ácido orgánico tricarboxílico o ácido cítrico.

El consumo de las frutas cítricas aumenta las defensas orgánicas, siendo poderosos antioxidantes, y son esenciales para lograr la absorción del hierro, además de intervenir en la formación de glóbulos rojos y en huesos, encías y dientes. Se pueden consumir en jugos, peladas y enteras, en ensalada de frutas, o utilizarse en la elaboración de helados, dulces, mermeladas o jaleas.