Concepto de coágulo

Buscando la etimología de la palabra coágulo de uso frecuente en Medicina y Veterinaria, arribamos al latín “coagulum” que designaba originariamente a los grumos que presentaba la lecha cuajada.

En la actualidad además de la coagulación láctea, también hallamos que se coagula la clara de huevo al hervirse; y en Biología, se llama coágulo a la condensación de la sangre, lo que se produce por un proceso denominado coagulación que permite que la sangre en estado líquido se espese y solidifique en cierta medida, quedando en un estado gelatinoso.

Concepto de coágulo

La coagulación ocurre cuando una proteína de la sangre llamada fibrógeno por la acción de la trombina se convierte en fibrina, una proteína insoluble, formando una red de tipo tridimensional. En el coágulo se presenta el retículo de fibrina y en él se hallan contenidos plaquetas, leucocitos y eritrocitos.

Los coágulos son positivos y beneficiosos para el organismo, si detienen la hemorragia por hemostasis, ya que eso permite que no nos desangremos cuando sufrimos una herida, por ejemplo: “Me han extraído una pieza dental y se me ha formado un coágulo, lo que indica que pronto cicatrizará”.

Sin embargo, los coágulos pueden ser peligrosos si originan trombos al alojarse en venas o arterias, e impedir que la sangre fluya. Si el coágulo se desprende y viaja a otras zonas del cuerpo, decimos que embolizó.

Los coágulos venosos tienden a formarse lentamente cuando la persona ha estado mucho tiempo en cama o sentado con las piernas cruzadas o en la misma posición mucho rato como cuando se viaja en avión. Esto puede desembocar en una trombosis venosa profunda, que en general se trata con anticoagulantes.

Los coágulos arteriales se forman más rápido y comprometen la vida del paciente, pues los órganos vitales se ven privados de oxígeno, ocasionando por ejemplo ataques cerebrales o cardiacos.