Concepto de contingencia

La palabra contingencia procede etimológicamente del latín “contingentia”, integrada por el prefijo de unión “con”, el verbo “tangere” que tiene el significado de “tocar” y el sufijo de cualidad “entia”.

Contingencia es aquello que le sucede a una cosa, le concierne y la determina. Por ejemplo puede tratarse de un peligro, daño o perjuicio. Ejemplos: “Hay muchas contingencias que pueden afectar que la operación de rescate de los náufragos resulte satisfactoria, como por ejemplo, que el tiempo no sea favorable o que las aguas estén muy turbulentas” o “Entre las contingencias que puede sufrir la población ribereña se cuenta principalmente la crecida del río”.

Para hacer frente a ciertas contingencias de consecuencias nefastas, pueden preverse ciertos planes que aminoran los riesgos, o las consecuencias una vez que la contingencia ocurre. Por ejemplo un plan de contingencia agropecuaria puede hacerse para los residentes en ciertas zonas que han sufrido inundaciones o grandes sequías o ante el riesgo del cambio climático, a los que por ejemplo se les ofrecen créditos accesibles.

Las contingencias no son de ocurrencia segura, sino posible. En Lógica las proposiciones contingentes no son necesariamente ni verdaderas ni falsas.

En la Filosofía aristotélica lo contingente es lo opuesto a lo necesario, o sea, se entiende por contingente aquello que puede ser o no ser. Es algo sujeto a cambio pero que mantiene su esencia, no siendo ni necesario ni imposible.

Para Santo Tomás de Aquino (1224-1274) el ser necesario es Dios, mientras que todo lo creado es contingente. El origen de todo lo creado es divino siendo Dios lo único que existe por sí mismo, siendo la contingencia una de las cinco vías que prueban la existencia de Dios. Las otras son el movimiento, la causalidad eficiente, los grados de perfección y el orden. En Santo Tomás las cosas creadas tienen existencia pero podrían no tenerla, o no la tienen y podrían tenerla, por eso son contingentes, pues tienen esencia y existencia. En Dios sin embargo la esencia implica la existencia.