Concepto de contusión

La palabra contusión se originó en el término latino “contūsus”, que se integra con el prefijo de unión “con”, más “tusus” en el sentido de golpeado y el sufijo de acción y efecto “ción”. Una contusión es, entonces, tanto la acción como el efecto de recibir un golpe.

Ejemplos: “Juan sufrió una contusión leve al recibir una bofetada de su novia decepcionada”, “Sufrí una contusión en el brazo al caer de la escalera, pero no me fracturé”, “Los futbolistas chocaron entre sí al intentar cabecear el balón y recibieron contusiones de consideración” o “Estoy aún dolorido por la contusión que me provocó caerme de la cama”.

Concepto de contusión

La contusión se produce por impacto, y no ocasiona heridas cortantes externas, por lo cual no hay riesgo de infección. Se producen por chocar con superficies duras, en general no puntiagudas ni punzantes pues no abren la piel y por ello son en general lesiones leves, aunque pueden provocar hemorragias internas o fracturas, con consecuencias graves para la salud del humano o animal que las padece.

Son especialmente frecuentes en niños, deportistas y ancianos, siendo estos últimos los más expuestos a sufrir fracturas difíciles de sanar, y muy propensos a fracturarse la cadera, especialmente quienes sufren osteoporosis.

Las contusiones se manifiestan con dolor, equimosis o coloración violácea, edema y hematomas, variando según la violencia del impacto. En general se resuelve con la aplicación de compresas frías sobre la zona afectada, inmovilizándola y colocándola en una posición más elevada de ser posible, para impedir que la sangre se acumule, aunque no hay que desestimarlas, pues si han sido fuertes, pueden haber afectado al organismo en su interior, por lo cual conviene realizar una consulta médica, aún cuando haya pocos signos externos.

Los hematomas que sufre el músculo cardiaco, recibe la denominación de contusión miocárdica, y puede ocurrir por caídas desde alturas considerables, accidentes de tránsito, etcétera, presentando alguno o algunos de los siguientes síntomas: mareos, palpitaciones, hipotensión, dificultad para respirar, dolor de esternón, etcétera. Se trata con medicamentos para el dolor, oxígeno, colocación de marcapasos y oxígeno, según los casos.