Concepto de cráter

Para buscar el origen etimológico de la palabra cráter tenemos que retrotraernos al latín pues allí es donde se encuentra el citado, más concretamente en el término crater que significaba copa y que a su vez procedía del sustantivo griego κρατήρ.

Varias son las acepciones que posee este concepto que estamos abordando, siendo la primera de ellas la que determina que es una depresión de tipo topográfica que es fruto o consecuencia de la actividad volcánica. Por aquella, que suele tener forma circular, sale al exterior cuando el volcán está activo tanto humo como fango, lava o ceniza.

Partiendo de dicho significado, tenemos que subrayar que entre los cráteres volcánicos más importantes o conocidos que existen a lo largo de la geografía mundial hay que destacar al cráter del afamado Monte Vesubio que se halla en Italia, o el cráter del Cotopaxi que está situado en pleno Ecuador.

La segunda acepción del concepto es la que determina que también se utiliza el mismo para hacer referencia a una depresión que se produce como consecuencia del impacto de un meteorito en lo que es la superficie de un cuerpo planetario como puede ser la Tierra o incluso la Luna.

De esta manera, sabemos que existen cráteres, por ejemplo, en Mercurio que está lleno de ellos; en Venus donde existen al menos mil, o en Marte. En el caso de nuestro planeta el más importante y conocido de todos es el llamado Cráter Barringer que se encuentra enclavado en Arizona. No obstante, tampoco hay que olvidar que el más extenso que poseemos se halla en Kazajistán y tiene un diámetro de más de 300 kilómetros.