Concepto de cuerno

Originada etimológicamente en el latín “cornu” la palabra cuerno se usa para nombrar a cada una de ambas prolongaciones puntiagudas del hueso frontal, también óseas, que se hallan revestidas de un estuche córneo o de una capa de epidermis (como ocurre en las jirafas) que poseen algunos ovinos y bovinos. También los rinocerontes presentan cuernos en medio de su nariz (uno o dos). A diferencia de ellos, los cérvidos poseen astas las que renuevan en forma anual.

Los humanos no presentan cuernos, pero simbólicamente representar a un varón con cuernos, significó en la antigüedad una muestra de su virilidad. En el paganismo a las divinidades menores (sátiros o faunos) se les adjudicaban cuernos. Con el cristianismo esos dioses fueron convertidos en demonios, y desde entonces, los cuernos simbolizaron a las fuerzas del mal. Durante el Renacimiento, el artista Miguel Ángel esculpió a Moisés dotado de cuernos según los modelos clásicos de griegos y romanos. Es a partir de la Edad Moderna donde se habla del “hombre o mujer cornudos” cuando son objeto de una infidelidad por parte de sus parejas.

Concepto de cuernos

En Música, el cuerno es un instrumento de formato corvo, cónico, que se ensancha al final, de viento, de antiguo uso, ya que por ejemplo los hebreos usaron los cuernos de ciertos animales puros, como el cuerno de cabra, para crear el shofár, usado como elemento de culto en la tradición judeo cristiana. El cuerno inglés, paradójicamente de origen francés, es un instrumento de madera, semejante al oboe con sonido melodioso.

Desde el siglo V antes de la era cristiana se conoce como cuerno de la abundancia o cornucopia al símbolo de un cuerno de cabra, hueco y curvo, de origen mitológico, repleto de frutos y flores que representa la prosperidad. En las mesas de Estados Unidos es frecuente verlos, adornando su centro, en las cenas de Acción de Gracias, construidos con mimbre.