Concepto de depredación

Cuando hablamos de depredación, del latín “depraedationis”, nos referimos a la acción y al efecto del verbo depredar, palabra integrada por el prefijo “de” que indica una dirección descendente, y por “praeda” con el significado de “presa”.

La depredación sucede en el mundo animal, cuando un individuo carnívoro, con fines de alimentación, caza a otro de diferente especie, contribuyendo a la selección y al balance natural, impidiendo el agotamiento de los recursos; aunque sea extremadamente cruel, pues los débiles sucumben ante los fuertes, a pesar de que las presas puedan estar dotadas de ciertos mecanismos físicos o químicos de defensa, como por ejemplo las espinas del puercoespín, el caparazón de la tortuga, la velocidad de la liebre o el cambio de color del camaleón que le permite pasar desapercibido. Los depredadores, al ser superiores en medios, cuentan con atributos poderosos que les facilitan el ataque: velocidad, agudeza visual, dientes afilados, garras, etcétera. Al ocurrir entre especies distintas se dice que esta relación es interespecífica.

Concepto de depredación

No todos los depredadores pueden sentirse seguros, ya que otros, más poderosos que ellos, pueden convertirlos en sus presas.

Depredación, en el sentido de saquear, matar y arrasar con algo, se aplica especialmente en la especie humana, para designar el apetito voraz con el que algunos, con fines económicos o sólo por hacer daño, lo que le resulta divertido, como el caso de los que cazan como supuesto deporte, exterminan recursos naturales, e incluso dañan a otras personas, como el caso de aquellos ladrones que asesinan gente solo para robarles o como sucede en las guerras. El ser humano es reconocido como el máximo depredador del planeta y el que está poniendo en serio riesgo el medio ambiente.