Concepto de distracción

El origen de la palabra distracción nos remite al latín “distractio” que alude al resultado de distraer, del latín “distrahere” vocablo conformado por el prefijo “dis” que indica separación, y por “trahere” que alude a la acción de arrastrar.

Distraer es entonces, separarse o alejarse de la realidad o del asunto en que deberíamos estar enfocados en el momento presente, trasladando nuestra atención hacia otros temas más preocupantes o más placenteros. Ejemplos: “Mientras estaba en la reunión con mis jefes, me distraje pensando en la enfermedad de mi padre que me tiene sumamente nervioso” o “La maestra explicaba, y yo, distraído, transporté mi pensamiento a los preparativos del festejo de mi cumpleaños, que será el Sábado próximo”.

Concepto de distracción

Factores ambientales externos pueden contribuir también a la distracción: ruidos, imágenes, sucesos, etcétera: “Los ruidos de la calle me distraían y no podía concentrarme en la lectura”, “El conductor se distrajo observando los carteles luminosos y casi provoca un accidente” o “Iba ensimismada en mis pensamientos, y de pronto me distraje porque presencié un asalto”. Algunas distracciones pueden ser fatales, como en el segundo ejemplo.

En la actualidad, un problema en la educación de niños y adolescentes son los múltiples factores de distracción que poseen y que desvían su atención del estudio a esos pasatiempos, como video juegos o redes sociales. El conjunto de pasatiempos se denominan distracciones.

La persona que es presa de distracciones muy a menudo se denomina distraído. Julio Cortázar fue un escritor que vivió entre 1914 y 1984. Nació en Bruselas pero era hijo de padres argentinos (su padre era embajador en Bélgica) aunque luego adoptó la nacionalidad francesa. Entre sus muchas obras, escribió “Posibilidades de la abstracción” donde cuenta como un empleado aburrido, se abstrae de su mundo rutinario de oficina, concentrando su atención en diversos estímulos que arbitrariamente selecciona. A veces directamente con su imaginación hace desaparecer a su interlocutor para pensar en otra cosa, y en otros casos, pueden ser las orejas de la gente, sus relojes o los botones de su ropa, los que agrupa y traslada a los más diversos ámbitos. Sin embargo, esta supuesta diversión le ocasionó un grave problema, ya que perdió su empleo, aunque él no lo vivió como un gran desastre ya que se distrajo también de esa situación.