Concepto de ególatra

La palabra ególatra proviene del latín “ego” que significa yo, y de “latría” que permite traducirse como adoración o culto, pudiendo entonces, definirse a un ególatra como aquella persona que se adora a sí misma. Puede decirse también que es egocéntrico, pues se siente el centro del universo privilegiando sus gustos y necesidades por encima de todo y de todos. Es lo contrario a un ser dadivoso, generoso, altruista y considerado con sus semejantes. En general produce un sentimiento negativo, de rechazo, pues se muestra egoísta, incomprensivo y soberbio.

Si bien la autoestima es la valoración positiva de uno mismo, y altamente satisfactoria para la persona que la siente y para los demás, pues para querer al prójimo es indispensable quererse primero; el extremo de colocarse en un lugar prioritario sin consideración y en menoscabo de otros, hace que se convierta en un disvalor, y en una forma de personalidad desagradable socialmente, que se volverá en contra y transformará al ególatra en un ser solitario, triste e inseguro, características que tratará de ocultar con más soberbia, haciéndose un círculo vicioso.

Las personalidades ególatras han existido siempre, pero actualmente el individualismo que caracteriza a nuestra sociedad ha profundizado y extendido el problema, ya que la suma de seres ególatras atenta contra el ideal de un mundo solidario y justo.

El psiquiatra Guillermo Rendueles Olmedo, nacido en Gijón, en 1948, escribió un libro llamado “Egolatría” en el año 2005, donde plantea este tema del egoísmo y ausencia del hombre posmoderno, impulsado solo por el deseo, relacionándolo con el trastorno de personalidad múltiple.