Concepto de envidia

La palabra envidia podemos verla nacer en el vocablo latino “invidere” formado por la partícula “in” (poner encima) y “videre” que significa mirar, pero lo que define la envidia es que esa mirada sobre lo ajeno se hace con un sentimiento negativo, de atracción obsesiva, queriéndolo para sí, y sintiendo tristeza de que esté en poder de otra persona. La envidia convierte a quien la sufre en un ser apesadumbrado, disconforme y quejoso, que se frustra cuando los demás progresan. Para aliviar su dolor de no poseer lo que considera inalcanzable, y levantar su ya destruida autoestima, en general trata de desestimar ante los demás las cualidades que envidia, para que quien las tiene aparezca como carente de ellas, y atribuir sus méritos a otros factores, por ejemplo: “Juan, no es inteligente, le va bien en los estudios pues se la pasa estudiando” o “María no es bonita, la eligieron reina porque era conocida del jurado”.

Se habla de envidia sana, cuando uno desea lo que tiene el otro, siendo ese objeto algo bueno, como inteligencia, elegancia, poder, belleza, y que muchas veces sirve de estímulo, para la auto superación.

La envidia para el cristianismo, que proclama el amor al prójimo, constituye uno de los pecados capitales de un tota de siete (pues origina nuevos pecados).

Comúnmente considerada sinónimos de celos, el envidioso se diferencia del celoso, en que este último desea preservar para sí algo suyo, supuestamente en peligro de serle quitado por un tercero; en general, el amor de su pareja.