Concepto de estigma

La palabra estigma proviene del griego στίγμα, de donde pasó al latín como “stigma”, designando una picadura, para llegar a nuestro idioma, donde se la emplea para nombrar cualquier tipo de marcas corpóreas, y no solo las que dejan las picaduras. Pueden tratarse de marcas de nacimiento, o causadas por el propio afectado o terceros, por ejemplo, marcarse o marcarle a otro el cuerpo con fuego o con goles contundentes, ya sea como castigo o caprichosamente; aunque el empleo más frecuente es en la teología cristiana. En este caso, alude a las marcas que aparecen en diversas partes del cuerpo de modo espontáneo, sin razón aparente, y atribuidas a fenómenos sobre naturales. Estos estigmas serían réplicas de las lastimaduras que Cristo debió soportar durante el calvario de la crucifixión, y por ellos les aparecen a los estigmatizados, en las palmas de las manos, cabeza, pies o espalda. Muchas de estas personas que han hecho pública esta situación aparentemente milagrosa, han sido mentirosos y falsos portadores de señales divinas, tal vez motivados por afán mediático o trastornos psiquiátricos, habiéndose ellos mismos realizados los estigmas, aunque no faltan quienes atribuyen estas acciones a intervenciones demoníacas. Las heridas de estigmas divinos, no responden a curaciones aunque tampoco despiden mal olor. Fueron reconocidos por la iglesia católica en casi trescientos casos, como el de San Francisco de Asís.

Concepto de estigma

Sociológicamente, los estigmas son marcas distintivas, percibidas como rasgos o características de un grupo social discriminado ya sea por sus costumbres, nivel económico, antecedentes penales, nacionalidad, raza o religión, que los muestra como diferentes e inferiores en relación al conjunto de la sociedad. El régimen nazi es un ejemplo contundente de estigmatización de los judíos, a los que además, los identificó con un brazalete como marca distintiva del grupo discriminado, para avergonzarlos, y a la vez controlarlos, lo que terminó en un genocidio.