Concepto de expulsión

La palabra expulsión nos llegó del latín “expulsio”, del verbo “expulsare” vocablo integrado por el prefijo de exclusión “ex” y el verbo “pellere” que puede traducirse como lanzar o empujar.

Expulsión es entonces, la acción y el efecto de expulsar, de arrojar, de sacar algo afuera, de echarlo.

Ejemplos de uso: “Se expulsó al jugar de la cancha por su conducta agresiva”, “El organismo expulsa los productos de desecho a través del aparato excretor”, “Los niños comieron un alimento en mal estado y lo expulsaron mediante el vómito”, “Expulsó un insulto y fue sancionado”, “La expulsión de alumnos de los colegios es una medida extrema que se toma solo ante conductas inapropiadas muy graves” o “la expulsión de gases tóxicos contamina el ambiente”.

Concepto de expulsión

La expulsión de una persona del territorio donde habita por ser extranjero ocurre por no reunir las condiciones requeridas para su admisión, haber sobrepasado el tiempo de estadía concedido o haber cometido un delito en el país receptor. Esto recibe el nombre de deportación.

La Historia nos muestra varios casos donde se han expulsado pueblos o comunidades enteras por sus ideas o acciones no coincidentes o no convenientes para el gobierno de turno. Pueden nombrarse como casos paradigmáticos, la expulsión de los judíos de España por parte de los reyes católicos en el siglo XV, a través del edicto de Granada; la expulsión de los moros de España en el siglo XVII o la expulsión de los jesuitas acaecida en el siglo XVIII por parte de las monarquías católicas europeas (Portugal, Francia, España y en las colonias de estos países).

En el terreno religioso, la Biblia nos relata en los Evangelios la escena donde Jesús expulsa a los mercaderes del templo (en especial a los cambistas y a los vendedores de palomas) en fecha próxima a la Pascua judía, por no ser actividades religiosas sino por el contrario y en su propias palabras haber convertido el templo en “cueva de ladrones”.