Concepto de flagelo

La palabra flagelo procede etimológicamente del latín “flagellium” con lo que se nombraba a un pequeño látigo, ya que se trata de un diminutivo de “flagrum” que designaba un látigo compuesto por un número variable de correas.

Se usó desde esos antiguos tiempos para referirse a varias cosas, entre ellas, a los brazos de los pulpos, a las guías de la vid, a los castigos con látigos, y por extensión, aludiendo al dolor provocado por los azotes se aplicó también a los daños provocados por epidemias, inundaciones, terremotos, hambre, etcétera. Aún conserva todas estas acepciones. Ejemplos: “el hombre se flageló hasta morir”, “En el siglo XIX la peste negra fue un flagelo que diezmó la población europea” o “”El hambre es un gran flagelo en el mundo desde siempre”.

Concepto de flagelo

Describiremos algunas de ellas:

En Biología, un flagelo es un apéndice largo y fino compuesto por una proteína denominada flagelina. En la célula, se trata de expansiones del citoplasma que en general superan en su longitud a la del cuerpo de la célula. Las bacterias pueden tener uno o varios agrupados. También los hallamos en los flagelados y en los espermatozoides, permitiéndoles a éstos avanzar dentro del cuerpo de la mujer para poder fecundar al óvulo. Son móviles distinguiéndose entre sus movimientos, el de latigazo, el giro helicoidal y la estopada de remo. Los movimientos se producen por reacción ante la perturbación del líquido circundante.

En las bacterias el flagelo posee una estructura única, compleja y filamentosa que impulsa a la célula bacteriana y le permite que pueda moverse aleatoriamente en ambientes líquidos. Sus partes son: el filamento helicoidal externo, el gancho, externo y hueco, y también el corpúsculo basal que es interno.
El impulso lo otorga un motor rotativo proteico que se ubica en la unión del flagelo con la membrana plasmática.