Concepto de flor

La palabra flor reconoce su origen etimológico en el vocablo latino “florem” y alude al órgano de reproducción correspondiente a las plantas conocidas como angiospermas, que aparecieron en la Tierra durante el período denominado jurásico superior, hace unos 130.000.000 de años, ya que las primeras plantas que aparecieron alrededor de 300.000.000 de años atrás, carecían de flores. Hoy las tienen la mayoría de las plantas, salvo los musgos, los helechos, los líquenes y las hepáticas.

Las flores, dentro de la estructura de las plantas, son aquellos órganos formados por hojas modificadas, y constituyen como ya dijimos, la parte que se especializa en la reproducción, pues en ellas se produce la fecundación, y luego se convierten en frutos donde se contienen las semillas.

La parte masculina de la flor se denomina androceo, formado por estambres. Cada uno de esos estambres posee un filamento en cuyo extremo se ubica una antera. Las anteras fabrican miles de células sexuales masculinas en forma de pequeñísimos granos de polen. El órgano femenino de la flor es el gineceo, que tiene tres partes llamadas estigma, estilo y ovario.

La mayoría de las flores necesitan ayuda externa para producir sus semillas, que consiste en trasladar el polen de la antera de una planta al estigma de otra. Este acto llamado polinización es llevado a cabo por los insectos que son atraídos por los colores y perfume de los pétalos, cuyo conjunto forma la corola.

Cuando la flor es aún un capullo, antes de abrirse, se encuentra envuelta por los sépalos, que al abrirse quedan en la base de la flor. El total de sépalos forma el cáliz.