Concepto de frustración

La palabra frustración se deriva etimológicamente del latín “frustrationis” que a su ver deriva de “frustare” verbo que significa “tergiversar, engañar o llevar al error”.

La frustración es el sentimiento de impotencia, decepción, enojo, ira y/o apatía que acompaña a toda acción o deseo que no llegó al resultado esperado; es la respuesta emocional ante lo que se vive como un fracaso. Por ejemplo: “me siento muy frustrada, pues a pesar de haberme preparado mucho para este examen, lo reprobé” o “como madre me siento muy frustrada al ver que mi hijo optó por el camino equivocado” o “se ha logrado frustrar el robo, gracias a la acción rápida y eficiente de la policía”.

Concepto de frustración

Algunas personas usan sus malas experiencias para aprender y volver a intentar el objetivo, o cambiarlo por otro más realista y acorde a sus aptitudes o posibilidades, aceptando sus límites personales; mientras otras sienten frustración y eso las paraliza para enfrentar nuevamente el reto. Por ello, las primeras, aún cuando sientan algo de frustración al comienzo, lo que es natural, logran superarla rápidamente.

Aquellos que son demasiado autoexigentes tienen menor tolerancia a la frustración, ya que se culpan de sus errores, y con tal de no pasar por otra experiencia negativa suelen tomar una actitud pasiva o andar sobre terreno seguro, evitando desafíos y riesgos, y por lo tanto desperdician oportunidades, y en peor de los casos se ensañan contra sí mismos o con su entorno.

A veces la frustración no obedece a causas exógenas sino endógenas, cuando el individuo siempre tiene la sensación de que “algo le falta” para sentirse pleno y satisfecho.