Concepto de hambre

La palabra hambre proviene del latín vulgar “famen”. De allí deriva también famélico, que significa hambriento.

Con el vocablo hambre, designamos la necesidad natural de proveer al cuerpo de alimentos, producido por sustancias que operan a nivel del cerebro, en el hipotálamo; lo que sucede aproximadamente cada 4 horas.

No lo debemos confundir con el apetito que son deseos de comer, posiblemente algo determinado, pero es un sentimiento conciente, que no produce reacciones orgánicas, ya que no se trata de una necesidad fisiológica, sino de placer, y que puede no estar motivado por el hambre. Esto sucede cuando decimos por ejemplo: “Tengo ganas de comer un chocolate como postre”.

El hambre requiere ser saciado con alimentación, para restaurar el equilibrio psicofísico. El hombre es un animal dotado de razón, que le permite dominar sus instintos, pero cuando esta necesidad orgánica se hace evidente y no se satisface, el hombre ya no puede controlar racionalmente el instinto de calmar su hambre y puede llegar a robar o matar para conseguir su satisfacción, ya que el alimento es una necesidad básica, sin la cual el ser vivo en general, no puede sobrevivir. La carencia de alimentación adecuada, que puede satisfacer el deseo de comer, pero no aportar los requerimientos nutricionales necesarios, origina en muchos casos la desnutrición, o sub nutrición, que puede llegar a producir la muerte.

Según la ONU el hambre y la desnutrición afectan a 1.500.000.000 de seres humanos en el planeta.

Las grandes hambrunas son las que afectan a una población entera, como la que debió soportar Europa en la etapa medieval, o la que actualmente padecen muchos pueblos africanos.

Por extensión se llama hambre al deseo ferviente de conseguir otras cosas distintas al alimento. Así se dice: Tiene hambre de paz, de guerra, de poder, de venganza, de amor, etcétera.

Se utiliza la expresión “Matar el hambre” cuando se satisface, comiendo, esa necesidad.