Concepto de hemorragia

Del griego “almorrhagia” de donde lo tomó el latín como “aemorrhagia”, término conformado por “halma” en el sentido de “sangre” y “rraghia” que es la salida excesiva de un fluido, la hemorragia ocurre cuando la sangre que normalmente viaja por el aparato circulatorio, sale de esta vía al producirse la ruptura de las venas, arterias o capilares que la contienen.

La hemorragia se caracteriza por la pérdida de sangre que dura más de cinco minutos y es de considerable cantidad como para generar preocupación, siendo desde leves, como las que en general ocurren cuando las hemorragias son capilares (por ejemplo en sangrados nasales que no obedecen a otras causas como a hipertensión arterial) hasta tan graves que pueden poner en riesgo la vida del afectado.

Concepto de hemorragia

Los sangrados más preocupantes son los internos (hemorragias cerebrales, gastrointestinales, uterinas, etcétera) o los arteriales, donde la sangre fluye en enormes cantidades rápidamente, lo que provoca que el individuo se desangre. En las hemorragias venosas la sangre sale con menor fuerza.

Las causas que provocan una hemorragia externa son varias, como heridas de arma blanca, caídas o golpes sobre objetos cortantes, cirugías, etcétera. Lo primero que hay que hacer es comprimir el lugar, haciendo presión, y si la hemorragia es grande pueden usarse torniquetes, apretando con algún vendaje la zona cercana a la herida, que debe lavarse bien y desinfectarse.

Los sangrados internos pueden salir al exterior a través de los orificios naturales, como la vagina, el ano o la boca; o quedar la sangre dentro del cuerpo. Son potencialmente peligrosos, por lo cual hay que acudir de inmediato a un servicio de emergencia.

Los trastornos en la coagulación como sufrir hemofilia o quienes toman anticoagulantes tienen mayor riego de que la hemorragia sea difícil de detener. En ocasiones si la pérdida de sanguínea es muy grande, se necesita hacer transfusiones.