Concepto de herencia

La herencia puede aludir a un sentido biológico o genético, donde los caracteres hereditarios, físicos y mentales, se transmiten de una generación a otra, regidos por las leyes de la herencia, enunciadas por Mendel.

Los caracteres hereditarios se hallan contenidos en el núcleo de las células, que producen ese efecto, de transmisión genética, al reproducirse a través de la mitosis.

En sentido jurídico, se llama herencia, al conjunto de bienes y deudas que transmite una persona muerta a otra que le sobrevive, de carácter universal, o sea, comprendiendo todo el patrimonio del fallecido (causante). Los derechos personalísimos, como el nombre, la nacionalidad, los cargos, la posición familiar, etcétera no se transmiten por vía hereditaria.

Hay dos formas de deferir la herencia: una por testamento, donde antes de morir, una persona, dispone de lo que quiere que suceda con su patrimonio para luego de su muerte. Allí puede disponer de ellos por herencia (todo el patrimonio como universalidad jurídica) o de parte de ellos, individualizando dichos bienes (legado). Los legados son sucesiones particulares por causa de muerte, pero no herencia. Si una persona fallece sin haber testado, o el testamento no es válido, se procede a entregar su herencia por vía de la ley, que la otorga a sus parientes más cercanos (sucesión ab intestato). Si alguien no tiene familia, la herencia se considera vacante, y pasa a manos del Estado.

También se habla de herencia cultural, cuando dentro de una nación pasan sus tradiciones, lengua, literatura, costumbres, religión, de una generación a otra; o cuando un estado conquistador recibe la influencia del conquistado en materia cultural, como sucedió con el Imperio Romano al conquistar Grecia. En algunos casos, el pueblo conquistador impone al conquistado su propia herencia cultural, haciendo desaparecer la preexistente, como sucedió en la conquista de América.