Concepto de ímpetu

La palabra ímpetu se originó en el latín “impetus”, término integrado por el prefijo “in” que indica algo que está adentro, y el verbo “petere” = “pedir”.

El ímpetu denota energía, fuerza y vigor aplicado a seres animados o inanimados: “La liebre corrió con ímpetu para escapar del cazador” o “El viento sopló con ímpetu y ocasionó voladuras de techos y caída de árboles”. En Mecánica, el ímpetu describe el movimiento de un cuerpo, siendo una magnitud física fundamental vectorial. La cantidad de movimiento de un cuerpo o ímpetu surgió en la mecánica newtoniana relacionado al concepto de velocidad y al de masa. En el siglo XX es definido como el producto de la masa corporal por su vector velocidad. Su importancia se visualiza cuando apreciamos al menos dos cuerpos interactuando en sus fuerzas internas (entre ellos) y externas (por un agente exterior) especialmente al estudiar las colisiones.

Concepto de ímpetu

Cuando hablamos de ímpetu en los seres humanos, nos referimos a aquella fuerza interior o exterior, que impulsa a la consecución de un fin, de modo apasionado. Ejemplos de ímpetu interno: “Con mucho ímpetu los jugadores se alzaron con el triunfo”, “Trabajó con ímpetu y obtuvo el anhelado ascenso” o “Si deseas algo con ímpetu, lo lograrás”. Ejemplos de ímpetu externo: “Lanzó la piedra con ímpetu y rompió el vidrio de una ventana” o “Corrió con ímpetu y llegó primero a la meta”.

Una persona impetuosa puede ser decidida, trabajadora y con fuerte motivación interna, pero también un exceso de ímpetu puede tornarla violenta, irreflexiva y temeraria: “El empleado impetuoso, ante la crítica de su jefe, no tardó en insultarlo y perdió su empleo”.