Concepto de incomodidad

La palabra incomodidad procede del latín “incommodĭtas”, integrada por el prefijo privativo “in” y por “commudus” a su vez integrada por el prefijo de unión “con” y por “modus” en el sentido de “modo” más el sufijo “dad” de cualidad.

La incomodidad alude a la carencia de comodidad, o sea a estar en una situación que genera displacer y molestias, y las causas pueden ser varias.

Puede generarse la incomodidad por generar trastornos físicos, por ejemplo estar sentado en una silla anatómicamente mal diseñada que hace que nos duela la espalda, o por dormir en un colchón muy duro o demasiado blando, por vivir en una casa muy pequeña, por lucir una ropa apretada o por habernos puesto un calzado que nos queda chico y nos aprieta lastimándonos los pies, etcétera. Los dolores corporales también nos hacen sentir incómodos.

Concepto de incómodo

También la incomodidad puede deberse a estar en un sitio que no es de nuestro agrado, en situaciones desagradables o en mala compañía, lo que nos provoca un malestar psicológico o estrés, por ejemplo: “Me he sentido muy incómoda cuando me preguntaron por mi novio con el que acabo de pelearme”, “Fue incómodo asistir a la fiesta y encontrarme con mi compañera de trabajo con la que me llevo muy mal” o “Es incómodo sentar a un niño en una mesa donde todos son adultos mayores”.

La incomodidad es un sentimiento subjetivo de desagrado ya que no todos se sienten incómodos en las mismas situaciones.

Cuando la incomodidad es menor se resuelve soportándola si el tiempo es breve o tratando de aliviarla: “Fue incómodo conocer a mis suegros, ya que son antipáticos, pero me consolé sabiendo que viven lejos y que los veré poco” o “Estaba tan incómoda con mis zapatos nuevos, que me los quité para poder bailar”. Sin embargo cuando la incomodidad es muy intensa puede generar casos de tensión y hasta de violencia, por ejemplo: “La discusión comenzó poniendo incómodos a los participantes quienes luego se golpearon con dureza”.