Concepto de infección

Del latín, “infection”, infección significa corromper. Implica la incorporación de un microorganismo o microbio patógeno, que son pequeñísimos seres vivos unicelulares: bacterias, virus (los más diminutos) u hongos, en el cuerpo animal, que debe ser capaz de recibirlos, o sea, no poseer inmunidad (resistencia a la infección) la que puede adquirirse a través de vacunas.

El agente infeccioso ingresa por varias puertas de acceso, como heridas de la piel o mucosas, por la boca o la nariz, produciéndole al infectado, alteraciones en sus órganos y en las funciones de éstos, viajando los microorganismos y sus toxinas (que son sus desechos) por medio de la sangre o la linfa.

Hay microorganismos con mayor capacidad patógena o virulenta que otros. El invasor aprovecha al introducirse en el organismo de los recursos de éste para su propia subsistencia y multiplicación. Puede afectar una zona determinada, o el organismo en general. Los síntomas aparecen luego de un período temporal desde que el microbio entró al cuerpo.

Si la infección es transmisible entre individuos, la enfermedad se denomina contagiosa.

Entre las enfermedades infecciosas ocasionadas por bacterias podemos mencionar el cólera, la erisipela, la difteria, la escarlatina, la tuberculosis o el tétanos. Entre las producidas por virus, son ejemplos, la gripe, la hepatitis, el dengue, el sarampión o la fiebre amarilla.

La destrucción del agente infeccioso, puede hacerse por vía intestinal, respiratoria, urinaria, o a través de la producción de pus o mucosidad. La lucha contra la infección puede ser ayudada a través de la administración de antibióticos.