Concepto de inoculación

La palabra inoculación del latín “inoculationis” con el significado de “injertar” alude tanto a la acción como al efecto de inocular, verbo que proviene etimológicamente del latín “inoculare” vocablo compuesto, integrado por “in” = “dentro” y por “oculus” = “ojo”, referido al llamado “mal de ojo”, superstición que implica la creencia en que una persona a través de su mirada puede hacer entrar el mal en el cuerpo de otra. Esta creencia estaba ya arraigada en los pueblos antiguos. Los griegos marcaban la frente de los jóvenes con barro para protegerlos de este mal.

Concepto de inoculación

En la actualidad se usa el término inoculación para hacer referencia a la introducción de sustancias tóxicas, venenosas, virus o bacterias, en un organismo; o para referirse a la inmunización que se provoca al inocular o introducir antígenos al cuerpo, por medio de jeringas con agujas, para que provoquen la producción de anticuerpos y por ende producir inmunización.

Hay animales ponzoñosos, entre ellos las arañas, las serpientes o los escorpiones que inoculan el veneno a sus víctimas a través de su mordida, provocando alergias y envenenamientos de distinta gravedad pudiendo ocasionar la muerte.

En general la inoculación consiste en introducir algo extraño a un organismo, aunque la autoinoculación se hace extrayendo células corporales que se tratan o modifican y luego se reintroducen.

En la Psicología cognitivo conductual, se usa una técnica llamada de inoculación de estrés, destinada a disminuirlo a través del ensayo de la situación que genera la ansiedad al paciente, acompañado de una dieta adecuada, meditación, práctica deportiva, etcétera.