Concepto de insípido

La palabra insípido se originó en el latín “insipidus” vocablo integrado por el prefijo de privación “in” y por “sapidus” que significa sabor. Es por ello que insípido califica a todo aquello que no tiene sabor o gusto. Sabemos que el agua tiene entre sus características la de ser insípida, o sea no es ni dulce, ni salada ni ácida.

En el caso del agua, ser insípida no es una cualidad negativa ya que su neutro sabor es lo esperable en ella, que es fuente de vida y de salud.

Concepto de insípido

Sin embargo, por extensión aplicamos este adjetivo a las comidas elaboradas, poco condimentadas, de las que se espera que estimulen nuestras papilas gustativas, y por ende si no lo hacen las vemos como algo negativo, por ejemplo: “Esta ensalada está insípida, si no puedes consumir sal, puedes aderezarla con otros ingredientes que le den algún sabor” o también a algunos alimentos que tienen escaso sabor en su estado natural: “Me gustan las manzanas, pero ésta particularmente, me resulta insípida”.

En Química, además del hidrógeno, son también insípidos el aire (compuesto fundamentalmente por nitrógeno y oxígeno) y el helio. El monóxido de carbono es un gas venenoso que es también insípido, además de no tener ni color ni olor.

En cuanto a las personas y sus acciones, puede calificarse de insípido a todo aquello que resulte poco interesante, que no tenga “sabor” en sentido motivador y atractivo, por ejemplo: “Estuvo una hora quejándose de sus pequeños problemas cotidianos; su insípida charla terminó por aburrirme”, “Las ideas del político son tan insípidas que dudosamente conquistará a alguna parte del electorado” o “Juan tiene una personalidad tan insípida que generalmente está solo, ya que nadie quiere compartir sus costumbres rutinarias y egoístas”.