Concepto de insomnio

Si rastreamos el origen de la palabra insomnio, lo hallamos en el latín “insomnium”, vocablo integrado por el prefijo privativo “in” y por “somnus” con el significado de sueño. A esto se le agrega el sufijo “io” que indica que es relativo a algo. Por ello el insomnio es esa sensación molesta de no poder conciliar el sueño a pesar de estar cansado y necesitar dormir, o lograr dormirse pero despertarse varias veces y luego tardar en volver a dormirse, o madrugar sin querer o necesitar hacerlo. No hay un tiempo exacto que se estime conveniente para dormir que se aplique a todas las personas, ya que algunas pueden necesitar para sentirse bien dormir seis horas y otras nueve, por ejemplo.

Concepto de insomnio

Esta dificultad para satisfacer esta necesidad vital de los seres animales, entre ellos el ser humano, provoca que durante la jornada de estudio, de esparcimiento o de trabajo en que se necesita estar atento y activo, se sufra de cansancio y deseos de dormir, aunque probablemente si se intentara hacerlo tampoco se lograría o se lo haría a intervalos cortos. Los que sufren de insomnio, por ello, tienen menor rendimiento en sus actividades cotidianas, falta de concentración y sufren mucho estrés.

Si bien todos los adultos hemos experimentado alguna vez esta experiencia negativa, en forma crónica la padecen alrededor d un 15 % de las personas, considerando como crónico cuando dura un semestre por lo menos.

Para tratar el insomnio, lo primero es detectar su causa para atacarla, pues puede deberse a estar viviendo situaciones estresantes, descansar en un lugar poco confortable, iluminado o ruidoso, consumir demasiada cafeína, cenar con exceso de ingesta o demasiado escasa, sufrir trastornos de ansiedad o depresión, no tener un ritmo regular de descanso, consumir ciertas medicinas, fumar, padecer de hipertiroidismo, realizar actividad física antes de dormir, entre otras.

Se recomienda no automedicarse, tratar de cenar poco, relajarse, guardar hábitos saludables (realizar actividad física durante el día, comer en forma moderada, no hacer siestas prolongadas); y si a pesar de ello el problema persiste, consultar a un profesional.