Concepto de ira

Es uno de los siete pecados capitales enumerados por la iglesia católica.

Etimológicamente proviene de igual vocablo latino, que provoca un sentimiento de irritación extrema contra uno mismo, que puede llevar incluso al suicidio, o contra los demás, provocándoles lesiones, físicas o psicológicas, que pueden desembocar en homicidios, en forma motivada o inmotivada. Cuando la ira se reprime puede angustiar a quien la padece. Controlar la ira es para los musulmanes una demostración de fortaleza.

En general la ira va asociada al deseo vengativo.

Para el budismo, la ira es una emoción que destruye, aunque todos somos susceptibles de padecerla.

Aristóteles decía que la ira es el deseo de causar daño como devolución de otro daño recibido.

El filósofo romano Lucio Anneo séneca (4 a. C. 65) perteneciente al estoicismo escribió un diálogo “Sobre la ira” a pedido de su hermano Novato, y hacia él van dirigidas sus reflexiones. Le dice que es una pasión temible por ser sombría y desenfrenada, con sed de daño. Compara sus efectos con los de la locura. Dice que el hombre iracundo se pone rojo, se le inflaman los ojos, le hierve la sangre, le tiemblan los labios, se le eriza el cabello, etcétera.

Para Séneca, la ira, que solo es propia de los seres humanos, nada tiene de virtuoso, destruye ciudades, mata a personas, arruina naciones. No brota solamente de la ofensa, sino de la posibilidad de que ésta ocurra. Enseña que conviene sofocarla, reprimirla, y no dejarse dominar por ella.

También como pecado es usada por Dante en su “Divina Comedia”, para ocupar en el infierno en círculo número siete.

Muchas veces se lo usa para personificar ciertos actos violentos de la naturaleza, como cuando se habla de la ira del huracán o la ira de la tierra que tembló en un terremoto.

En Medicina IRA es la abreviatura de Insuficiencia Renal Aguda.

IRA también es la denominación usada por varios grupos paramilitares irlandeses, que luchan por la autonomía de su patria.