Concepto de lava

Por un lado, lava es la acción de lavar, del latín “lavare” en el sentido de asear o limpiar con agua o algún otro líquido al que puede añadirse otras sustancias que se disuelven en el disolvente. Ejemplos: “Mi madre lava la ropa con esmero usando agua y jabón” o “Debes lavar los pisos con mayor frecuencia si quieres que tu hogar se muestre limpio”. Metafóricamente se habla de lavar la conciencia cuando ella posee pecados y se los confiesa. “Lavar el cerebro de alguien” es tratar de inculcarle ideas, no dejándolo pensar por sí mismo. “Lavar dinero” es tratar de darle una apariencia legal a aquel que se ha generado por medios ilícitos, por ejemplo como consecuencia del narcotráfico.

Concepto de lava

Del latín “labi” que puede traducirse como resbalar, lo tomó el italiano como “lava” para designar las erupciones volcánicas, que arrojan roca viscosa y fundida a temperaturas altísimas (alrededor de 1000 º C) desde el interior de la Tierra (donde se encuentra como magma) hacia la superficie, de modo generalmente súbito y violento, a través de los tubos volcánicos o tubos de lava, y que va bajando por las laderas, pidiendo recorrer enormes distancias, dependiendo su velocidad de la naturaleza de la roza fundida y de la cantidad de gases contenidos. Lo más rápido que pueden descender es 50 kilómetros por hora. El magma al ascender como lava, va perdiendo minerales a causa de las presiones atmosféricas y también temperatura, la que sigue bajando mientras fluye para depositarse en el suelo, solidificándose y formando rocas ígneas, de textura vítrea, que se usan en el ámbito de la construcción. La lava es permeable y puede adoptar formar abruptas que evita la erosión superficial.

Quien acuñó el término fue el italiano Francesco Serao en 1737, para darle nombre a una de las tantas erupciones del volcán Vesubio, frente a la Bahía de Nápoles, de ese año. La erupción volcánica y el magma que emerge como lava provoca pánico en la población y puede ocasionar pérdidas enormes humanas y materiales.