Concepto de lavado de manos

El lavado de las manos es una medida higiénica que previene muchas enfermedades. Al ser un órgano táctil, las manos están en continuo contacto con agentes patógenos, y son esas mismas manos las que llevamos a la boca o con las que tocamos nuestros ojos o a nuestros niños.

Hay ciertas situaciones donde el lavado y la desinfección de manos es de vital importancia, como en el caso de los cirujanos, antes y después de realizar una práctica operatoria; y de cualquier profesional de la salud, después y antes de atender a cada paciente. Fue a mediados del siglo XIX cuando se planteó, por parte del Dr. Ignacio Semmelweis la necesidad del lavado de manos para evitar las muertes que se producían en las pacientes que habían dado a luz, que eran atendidas por profesionales que antes habían estado en contacto con cadáveres en las morgues. Recién muchos años más tarde, esta teoría, al principio, muy resistida, fue comprobada y aceptada.

Concepto de lavado de manos

Pero sin llegar a esos extremos, es necesario también el lavado de manos, para cualquier persona, luego de viajar en cualquier vehículo privado o público, regresar de hacer las compras, tocar animales, antes de cocinar o de sentarse a la mesa o llevarse por cualquier motivo las manos a la boca; y fundamentalmente luego de ir al baño.

El lavado debe ser minucioso, pues actúa por barrido, frotando una palma contra la otra, luego de mojarlas y enjabonarlas preferentemente con jabón antiséptico, pero también enjabonando y enjuagando el dorso de las manos y entre los dedos. El alcohol puede ser usado también, para la higiene de las manos, ya que desinfecta, siendo muy útil en especial, cuando no se dispone de agua y jabón, por ejemplo, durante un viaje.

Entre las medidas adicionales recomendadas están, las de mantener las uñas cortas y utilizar toallas de papel para el secado, o máquinas secadoras.