Concepto de licuado

Un licuado es el participio del verbo licuar, que procede etimológicamente del latín “liquare” en el sentido de “convertir en líquido”.

En Gastronomía (especialmente en Argentina, Uruguay y México) para licuar se utiliza un aparato denominado licuadora, con el que se licuan distintos elementos, comúnmente frutas o verduras las que se transforman en preparaciones líquidas al procesarse con agua o leche. Los ingredientes sólidos se trituran y hacen con el líquido una mezcla más o menos homogénea de consistencia líquida. Así es común que se sirvan en el desayuno o la merienda diversos licuados de banana, frutillas, duraznos, etcétera, y también se usen para realizar salsas o preparar comidas para ancianos que carecen de una buena dentición o para quienes tienen problemas digestivos. Ejemplos: “Mi madre me preparó un licuado de bananas con leche exquisito” o “Licuaré la salsa para que quede una mezcla homogénea”.

El gas natural licuado es el resultado de procesar el gas natural (hidrocarburo compuesto especialmente por metano y que se localiza en yacimientos) reduciendo su volumen seiscientas veces, convirtiéndolo en líquido, para transportarlo a lugares alejados en buques metaneros que tienen la particularidad de mantener el gas a -160 ° C, que es la temperatura a la que se lo sometió para licuarlo, ya que al sustraerle calor al gas decrece la energía cinética de sus partículas con el fin de compensar la energía que le ha sido quitada. Esto sigue sucediendo, hasta que es tan lento el movimiento de sus partículas que llegan a predominar las fuerzas de cohesión y el gas toma estado líquido.

Los buques metaneros están dotados de medidas de seguridad que evitan fugas y previenen la producción de incendios. El gas para ser usado en lugares cercanos se emplea en estado gaseoso y se transporta a través de gasoductos.

El gas de petróleo licuado es un combustible fósil que se usa en motores de combustión interna, reduciendo el impacto ambiental y es más económico que la gasolina.