Concepto de limbo

El origen etimológico del sustantivo limbo lo encontramos en el latín “limbus” con el significado de franja limítrofe o borde, aplicándose a una tira ornamentada que se colocaba en los bordes de una ropa, y a la franja que aparece en el cielo contorneando a los astros.

Con la adopción del cristianismo, esta religión llamó limbo, en base a la piedad popular y no como dogma de fe, a una franja limítrofe entre el cielo y el infierno, donde las almas no podrían disfrutar de la paz y el goce del paraíso y de la visión de Dios, pero tampoco sería su destino arder en el abismo o sufrir castigos. Allí irían los que aún siendo justos no habrían sido bautizados, por lo que llegaron al más allá portando el pecado original, ya sea porque murieron antes de adoptarse la fe cristiana (limbo temporal de los patriarcas) o por ser niños que fallecieron antes de recibir ese sacramento (limbo definitivo de os niños). En ese lugar reinaría la nada misma, y es por eso que muchas veces cuando alguien está distraído, ajeno a lo que pasa en su entorno se le suele decir que está “en el limbo”.

Concepto de limbo

En la Comisión Teológica Internacional, reunida en los años 2005 y 2006 fue tratado el tema de los niños que fallecen sin bautismo, y sobre ello se elaboró un documento donde se expresa que el limbo es una hipótesis teológica y no un dogma.

En Botánica se denomina limbo foliar a la parte de la hoja que corresponde a su zona laminar (las otras partes son la vaina y el pecíolo). El limbo que se une a la vaina o parte ancha de la base de la hoja a través del pecíolo, está recorrida por nervios, que en conjunto se denominan nervaduras. Posee dos caras, una superior o haz y una inferior o envés. En sus regiones reconocemos la base, el ápice y los bordes.

En informática el limbo es el lugar adonde van a parar los archivos borrados, desapareciendo del sistema de archivos, pero con la posibilidad de que reingresen si se los recupera mediante algún programa específico.