Concepto de lípidos

Los lípidos (de “lipo”=grasa) también llamados grasas en el lenguaje cotidiano, aunque las grasas son solo una especie en el género lípidos, son un grupo de sustancias formadas por ácidos grasos, que son cadenas de por lo menos cuatro átomos de carbono con la función ácida que al mezclarse con sustancias alcohólicas forman cuerpos químicamente conocidos como ésteres.

Los lípidos pueden ser simples o complejos. Los primeros son los ésteres que combinan ácidos grasos con un alcohol que se llama glicerina. Están conformados por carbono, oxígeno e hidrógeno. Dentro de este grupo, encontramos los aceites (líquidos) mantecas y sebos (sólidos). Los lípidos complejos o lipoides, que conforman las membranas de las células, resultan de la combinación de ácidos grasos con alcoholes y otras sustancias. Además de carbono, hidrógeno y oxígeno, se integran por ejemplo, con fósforo, nitrógeno, azufre o glúcidos. Entre los lipoides podemos mencionar los fosfolípidos y los carotenoides.

Los lípidos, que comúnmente son biomoléculas, no son solubles en agua pues son químicamente hidrocarbonados, apolares, por lo que no interactúan con el agua, pero sí se disuelven en disolventes orgánicos como el alcohol, el benceno, el éter, el cloroformo o el tetracloruro de carbono.

Cumplen en el organismo importantes funciones, como las de reserva de energía, facilitan las reacciones químicas, conforman las membranas, recubren órganos, sintetizan hormonas y transportan proteínas liposolubles.

Los ácidos grasos pueden ser saturados o insaturados. Los primeros, que tienen dificultades para combinarse con otras moléculas, pues ya están saturados, los consumimos a través de las grasas animales, y tienen el problema de acumularse, y causar trastornos como el taponamiento de las arterias; y los segundos, en los aceites vegetales.