Concepto de litosfera

La litosfera, que comprende la corteza más el manto superior sólido o residual, es una capa de la Tierra, que todos conocemos en su superficie exterior, pues es la que forma los continentes y las islas y de donde brota el agua, cubriendo la corteza oceánica, que se introduce debajo de la corteza continental, que es la tierra firme, que se hace más gruesa en las zonas montañosas, que se producen por fallas, o sea movimientos de las placas que componen la litosfera.

Estos movimientos de las placas tectónicas, al chocar, provocan terremotos, pliegues montañosos y volcanes. Estos procesos ocurren en largos períodos de tiempo. Del estudio de las ondas sísmicas se ha podido obtener gran información de lo que sucede en el interior de la Tierra. Para estudiar las ondas sísmicas, la corteza terrestre fue seccionada en dos partes. En la superior se reconocieron rocas del tipo granito, y en la inferior, basálticas, esto referido a la corteza continental; mientras que en la oceánica la capa superior está integrada por sedimentos consolidados con flujos de lava sólida, sobre la que se asientan sedimentos no consolidados.

Concepto de litosfera

La palabra litosfera se originó en dos vocablos griegos: “litos” con el significado de “piedra” y “sphaira” que se traduce en nuestro idioma como esfera.

Es una capa de roca delgada, rígida, que tiene un espesor que escila entre seis y setenta kilómetros, según se trate de corteza oceánica o continental, respectivamente.

Las rocas que la forman son igneas (de magma solidificado) en su mayoría, aunque también contiene rocas metamórficas y sedimentarias. La componen oxígeno, aluminio, hierro, azufre, sodio, calcio, potasio y magnesio, y sus compuestos.

Debajo de la litosfera se encuentra la astenosfera pastosa, débil, de lentos movimientos.