Concepto de llama

Llama es una palabra homógrafa, pues tiene dos significados diferentes nacidos de su diferenciada etimología. Por un lado, procedente del latín “flamma” alude al gas que despiden los cuerpos inflamables en estado de combustión y que genera luz al desprenderse energía de algunos de sus átomos al reaccionar al calor, y por extensión, los estados emocionales de gran intensidad, por ejemplo: “La llama de la pasión logró encenderse en su joven corazón cuando vio a la hermosa muchacha”; y por el otro, del quechua “llama” hace referencia a un animal mamífero de gran porte (alcanza una altura de más de un metro).

Concepto de llama

En las llamas de fuego, podemos diferenciar las de premezcla, que permiten que se llegue a alanzar temperaturas superiores con una llama de color azul, como la que se produce con un mechero bunzen donde la combustión nace de la mezcla de aire con gas butano. Por otra parte, cuando la combustión se origina naturalmente sin combinación previa del aire con el combustible, se producen llamas de difusión.

El animal de nombre “llama” es un tipo de camélido doméstico y rumiante, originario de la región andina del continente sudamericano (Perú, Chile, Bolivia y Argentina), habiendo nacido de la domesticación de guanacos salvajes. A principios del siglo XV se la introdujo en Colombia y Ecuador. En la actualidad se han diseminado por el mundo, aunque Bolivia es el lugar donde se concentra el 70 % de las llamas en América, estando presente la llama en su escudo nacional. Se lo usa como animal de carga, y también por su carne y su lana. Sus excrementos tienen aplicación como combustible.

También llama puede caer referencia al verbo llamar conjugado en tercera persona presente singular del modo indicativo, y segunda persona del imperativo, y en este caso proviene del latín “clamare” en el sentido de “invocar” o “rogar”, por ejemplo: “Llama a tu padre para que venga en tu auxilio”, “¿Cómo se llama ese niño? “En las Bibliotecas se llama a silencio” o “La pereza llama a la pobreza”.