Concepto de loción

La palabra loción deriva etimológicamente del latín “lotionis” designando un líquido cuyo empleo es para el lavado.

Las lociones son preparados líquidos incoloros o provistos de alguna sustancia colorante, de uso externo, que se emplean para refrescar la piel, protegerla, limpiarla, hidratarla y/o perfumarla, al igual que el cabello. También se usan para masajes y sus ingredientes varían en función del objetivo. Pueden contener aceites esenciales, aloe vera, agua, alcohol, etcétera, por lo cual su uso es esencialmente a nivel cosmético, aunque puede tener propiedades medicinales, para tratar afecciones dérmicas, reumas o eritemas.

Las lociones para después de afeitar devuelven a la piel agredida por el rasurado, la tersura, cicatriza posibles heridas y las desinfecta.

Las lociones refrescantes para después de ducharse, incluyen un suave perfume que intensifica y hace perdurar “el olor a limpio” que dan por poco tiempo los jabones o geles de baño.

Las personas que tienen piel grasa, deben usar lociones astringentes para una completa limpieza facial y cerramiento de los poros dilatados, porque las lociones astringentes secan la piel, y se recomiendan especialmente para quienes padecen acné.

En el cuidado del cabello, algunas lociones lo fortifican, lo revitalizan, y evitan su caída. Muchas pueden hacerse en forma casera, utilizando productos naturales, como nueces, aloe vera, tomillo, albahaca, etcétera, mezclados con aceite de oliva o agua. Otras lociones capilares ayudan a combatir la caspa, la pediculosis o a disimular las primeras canas.

En el mercado destinado a los más chiquitos, abundan las lociones para bebés, que ayudan a relajarlo y cuidar su delicada piel.