Concepto de locura

Es difícil determinar el origen etimológico de la palabra locura, sustantivo abstracto que se deriva del adjetivo loco, y significa estar alejado de la realidad, enajenado, viviendo el individuo en su propio mundo de fantasía que siente como real, lo que lo lleva a tener actitudes extrañas y a veces dañinas.

Quien padece locura no usa su razón de modo ordenado, sino que sufre un desequilibrio mental, lo que lo hace no responsable de sus actos, y digno de protección, descartándose las teorías antiguas y medievales de que la locura podía responder a un castigo divino o a una posesión demoníaca.

Concepto de locura

En la Antigua Roma a los enajenados mentales o “furiosos” se les designaba un curador para que supla su incapacidad de hecho, y se los consideraba plenamente capaces de actuar durante los “intervalos lúcidos” períodos en que la enfermedad remitía y el afectado tenía pleno uso de su razón. En la actualidad también se les nombra curador por vía judicial para que puedan celebrar actos jurídicos válidos, pero el curador actúa de modo permanente ya que es muy difícil probar los intervalos lúcidos aunque existen y durante ellos el que padece locura puede razonar con coherencia. Determinar cuáles trastornos son “locuras” no fue fácil a lo largo de la historia de la medicina.

El psicoanalista Jacques Lacan diferenció la locura de la psicosis, término este último que apareció para sustituir el de locura. Sin embargo Lacan dice que la psicosis y la locura pueden a veces coincidir y otras no. Por ejemplo este autor nos habla de una “locura de amor” indicando que locura puede existir en quienes consideramos “normales”.

Erasmo de Rotterdam escribió un ensayo “Elogio de la locura” en 1511 donde se enuncia que la locura tiene varias ventajas sobre la razón, pues la locura hace más felices a los hombres, todo explicado en la voz de la propia locura personificada.