Concepto de lubricante

La palabra lubricante proviene del latín “lubricus”, que significa “resbalar”.

En aparatos mecánicos se usan sustancias lubricantes o resbaladizas, para ser colocadas en los puntos de contacto entre las piezas, cuando hay entre ellas una situación de pivotamiento (rotación en torno a un eje perpendicular al plano de tangencia en el contacto) o rodadura, donde una pieza rueda sobre la otra, creando un par antagonista a la rotación que se desea.

Las sustancias lubricantes, que pueden ser sólidas (se emplean entre otras, mica o grafito) o semisólidas como las grasas, pero normalmente se usan líquidas (como los aceites lubricantes, de origen especialmente mineral, siendo los más recomendables, los páranmeos que son estables, a diferencia de los páranmeos) tienen por misión, crear entre las dos superficies, una ligera separación a través de una película resistente a la degradación, transformando en rozamiento viscoso, el rozamiento seco. A la base del lubricante, mineral, vegetal o sintética, se le colocan aditivos (antioxidantes, antidesgastantes, diluyentes, antiespumantes, etcétera). Esto permite reducir la fricción, y por ende el desgaste en la zona de convergencia, para lograr un movimiento suave, fácil y sin riesgos.

Concepto de lubricante

Según su origen se clasifican los lubricantes en minerales (proceden del petróleo, son económicos, resisten las temperaturas altas, pueden retener la humedad y poseen un índice alto de viscosidad) vegetales (que presentan la ventaja de ser biodegradables, pero su estabilidad es baja) o sintéticos (al ser artificiales, producidos en laboratorio, son más caros, pero sus características los hacen muy efectivos: su viscosidad es muy elevada y son muy resistentes a la oxidación).

Los lubricantes de motores son fundamentales para su funcionamiento, pues actúan como refrigerantes, como selladores, como conductores de las partículas al proceso de filtrado, y evitan la corrosión.

En Dermatología, se usan los lubricantes, con el fin de retener el agua en la piel, humedeciéndola e hidratándola, siendo más efectivos si se los aplicando sobre la piel húmeda. Su objetivo es reducir la sequedad y la descamación.

Existen ciertos lubricantes hidrosolubles, con base acuosa, que se utilizan durante el acto sexual para disminuir el roce por contacto genital.