Concepto de luxación

Proveniente etimológicamente del vocablo griego “loxós” pasó al latín como “luxus” y de allí como luxación a nuestro idioma, con el significado de algo que fue sacado de su lugar. Es un problema óseo, traumático, que también se conoce como dislocación, y su consecuencia es que los huesos quedan desarticulados, desconectados entre sí en sus extremos. Puede haber luxaciones de cadera, tobillos, muñeca, hombros, rodillas, codo o mandíbula.

Hay casos en que las luxaciones son congénitas, o sea no son consecuencia de golpes o caídas, como la luxación o displasia de cadera congénita, que presentan algunos bebés, y que es detectada por el pediatra en los primeros controles post natales, y en general de fácil tratamiento.

Sin embargo, lo más frecuente es que las luxaciones se produzcan por golpes, choques o caídas, y provocan un intenso dolor. La zona tiende a deformarse e hincharse, lo que puede confundirse con una fractura. Para realizar un diagnóstico diferencial se sacan placas radiográficas, y si esto no es suficiente puede ser necesario realizar una resonancia magnética.

Para calmar el dolor se recomienda aplicar hielo y realizar un vendaje que inmovilice el sector comprometido, y acudir al centro médico más cercano o de confianza del paciente, para que recoloquen el hueso en su lugar. El especialista adecuado para hacerlo es el traumatólogo. No intentarlo hacerlo uno mismo, ni alguien del entorno sin conocimientos médicos. Cuando la luxación no es completa se denomina sub luxación.

En Veterinaria también es frecuente este tipo de problemas, siendo muy frecuente observar en los caninos luxaciones de cadera.