Concepto de mezcla

En el uso cotidiano usamos la palabra mezcla para designar toda unión y combinación de distintos elementos, como cuando decimos que preparamos la mezcla en albañilería o la mezcla para hacer una torta, o cuando aludimos a que mezclamos en nuestro placard distintas prendas de vestir, que no pertenecen a idéntico uso.

Químicamente se denomina mezcla a la unión de dos o más sustancias puras (los medios mecánicos no pueden separarlas en otras) en distintas cantidades. Cada uno de los elementos que componen la mezcla conserva sus propiedades físicas y químicas y su identidad, y aunque en general no son reactivas, esto puede ocurrir bajo determinados factores ambientales, como sucede en los motores de combustión interna donde reaccionan el aire y el combustible entre sí.

La destilación, la separación magnética, la decantación, la flotación, la disolución, la filtración, o la centrifugación, son medios físicos que se utilizan para separar los elementos que componen las mezclas.

Existen mezclas que pueden constituir sistemas homogéneos, puesto que son continuos, como sucede con el aire, dispersión gaseosa integrada por oxígeno y nitrógeno; o con el agua y la sal, donde no se diferencian zonas o capas, ni aún utilizando el microscopio. Como ejemplo de dispersión sólida puede mencionarse al latón, aleación de cobre y cinc. Las disoluciones se hallan conformadas por un solvente (el elemento más abundante) y un soluto (el componente más escaso).

En los sistemas heterogéneos, en cambio, las zonas son identificables como ocurre con la mezcla de agua y arena.

El ultramicroscopio es el que permite observar si una mezcla es o no homogénea.