Concepto de mustio

La palabra mustio procede del latín “mustidus”, siendo el “mustum” el jugo de uvas no fermentado o de fermentación escasa, que daba lugar a la elaboración de vinos demasiado dulces. Lo mustio en este sentido sería algo macerado, y por ende ablandado, lo que genera una apariencia húmeda y viscosa, aplicado por extensión a las cosas arrugadas, maltrechas y deterioradas.

La palabra mustio se aplica a todo aquello que ha perdido el esplendor de la juventud, que está ajado, maltrecho o marchito, ya sea por el paso del tiempo, por accidente, por enfermedad o falta de cuidado.

Concepto de mustio

Es un adjetivo que se aplica en varias situaciones: “No he regado mi jardín en toda la semana porque estuve de vacaciones y a mi regreso todas las plantas estaban mustias”, “Las flores que me regalaron ya están mustias, aunque cambié el agua del florero en forma diaria”, “Las mustias tapas del libro denotan que pasó por varias generaciones de lectores”, “Su hogar tiene un aspecto mustio con esas paredes despintadas y los muebles viejos y ajados”, o “Tu mustio ropaje te da un aspecto desalineado, compra prendas nuevas y atractivas”.

Lo mustio es también sinónimo de triste y melancólico: “Sus ojos mustios me miraban resentidos”, “Su mustia sonrisa, parecía más bien una mueca”, “El mustio relato me hizo llorar”, “El anciano pasa su mustia existencia de modo aburrido y quejumbroso”, o “El paisaje es mustio, inspira solo dolor”.

Esta calidad puede ser permanente o ser reversible, si se puede volver a gozar de lozanía y alegría: “Deja ya de lado tu actitud mustia y vayamos a pasear” o “Cuida tu jardín y su aspecto mustio desaparecerá en pocos días”.