Concepto de pasión

Es un sentimiento muy intenso, desbordante por otra persona, por uno mismo, por alguna actividad, deporte o idea. El que siente la pasión sufre un desborde emocional tan grande que le impide razonar, simplemente se deja llevar por esa emoción. Las ideas se desordenan, no puede pensarse y las decisiones se toman por impulsos. Aparece la pasión repentinamente y es fugaz, tiende a desaparecer con prontitud, pues como no es racional, es difícil sostenerla en el tiempo. Así el amor apasionado es muy valorado, sobre todo por los poetas, pero cuando el deslumbramiento cede, y no se han tenido en cuenta los valores positivos del ser querido, sino solo la atracción sexual, la pasión se extingue tan rápido como surgió. El rojo es el color que simboliza la pasión amorosa.

Distinta es la pasión que surge de un cuidadoso análisis del objeto de la pasión, y desborda emocionalmente, luego de ser pensada. Así se dice: “Juan es un apasionado de la música”, “María es una lectora apasionada”, “El trabajo es la pasión de Miguel”, queriendo significar que en esas actividades que se conocen muy bien, la persona centra todos sus afectos, su actividad y su esfuerzo. En estos casos, si bien hay un intenso contenido emocional que hace elegir esas acciones como las más importantes de la vida, y que provocan gran placer al hacerlas, seguramente podrán persistir mucho más tiempo o para siempre, pues la elección ha sido racional y con conocimiento de lo que se hacía.

Etimológicamente proviene del latín “passio” y significa sufrimiento. Para Platón las pasiones se centran en las órbitas del placer y el dolor. Distingue las nobles pasiones, como el amor y el valor, de las bajas pasiones. Aristóteles coloca a las pasiones en el ámbito del placer, y no las considera malas si pueden estar dominadas por el intelecto. En su obra “Ética a Nicómaco enumera las pasiones, distinguiendo las siguientes: deseo, temor, cólera, envidia, audacia, gozo, amor, piedad, pesar, odio, y emulación.

Los estoicos criticaron a las pasiones, pues son excesos de la sensibilidad y alejan al hombre de su esencia racional.

San Agustín sostuvo que las pasiones buenas o malas se distinguen por la intención de quien las posee: si la voluntad es buena, serán buenas pasiones, y malas, en caso contrario.

En la religión cristiana la Pasión de Cristo alude al Vía Crucis, camino que hizo Jesús, portando la cruz, hacia su martirio.

Desde el siglo XIII reciben este nombre los cánticos religiosos que se basan en la muerte de Cristo, renovados técnicamente a partir del siglo XX.