Concepto de pavo

Etimológicamente, la palabra pavo, tiene un origen latino. Proviene de “pavus”, que hasta el descubrimiento de América solo se usaba para designar a los animales que hoy conocemos como pavos reales, cuyo nombre científico es pavo cristatus, originarios de Asia, y con cobertura de plumas que cubren la cola, en el caso de los machos, que abierta, en forma de abanico, en períodos de celo, es muy colorida, para atraer a las hembras. La cabeza luce adornada con un penacho de plumas.

Los pavos comunes, meleagris gallipavos o guajolotes, fueron descubiertos por los europeos junto al territorio de América del Norte, con la conquista, y se convirtieron en aves de corral, muy buscadas por su carne, que es uno de los platos tradicionales de la cena navideña.

Pertenecen al grupo de las gallináceas, su altura puede alcanzar un metro, y su peso los 20 kilogramos. La hembra es menos voluminosa. Su pelaje es pardo verdoso con algunos reflejos cobrizos, su cuello largo y su cabeza roja. Tanto en el cuello como en la cabeza tienen carnosidades o carúnculas, no muy agradables a la vista. Sobre el pico se puede visualizar una membrana eréctil.

En lenguaje coloquial se suele llamar pavo a alguien incauto, sonso, poco listo, y a quien expresa comentarios montosa se dice que habla pavadas.

Se denomina vulgarmente “edad del pavo” al período de la vida humana comprendido entre la pubertad y la adultez donde el joven, tanto masculino como femenino, se transforma física y psíquicamente, provocándole cambios en su aspecto, en su voz y en su comportamiento, apareciendo desgarbados, inseguros, desaseados, poco concentrados, nerviosos, etcétera, lo que suele provocarles conflictos con los adultos.