Concepto de perjuicio

La palabra perjuicio se originó en el latín “praeiudicium”, vocablo integrado por el prefijo de antelación “prae”, que luego cambió a “pre” con un sentido de globalidad, y por “iudicium” con el significado de “juicio”.

Por su etimología perjuicio significaría juzgar en un primer juicio, pero luego quedó este significado para la palabra prejuicio y como perjuicio se entendió el efecto dañino material o moral que alguien sufre.

El agente que provoca el perjuicio puede ser natural, como una tormenta, una inundación, un terremoto, un animal; o humano, producido por el accionar de las personas.

Ejemplos: “La intensa sequía perjudicó la cosecha”, “Comer en exceso perjudica la salud”, “Las industrias causan un enorme perjuicio al medio ambiente”, “El profesor me perjudicó al faltar tanto a clases, ya que tuve que estudiar sin su explicación”, “La tecnología es muy necesaria, pero en ocasiones termina perjudicando porque provoca adicción”, “Si hablas mal de mí entre mis colegas, me perjudicas” o “Mi mal carácter perjudica a mis allegados, pero por sobre todo a mí”.

Si bien muchas veces se emplea perjuicio como sinónimo de daño, en Derecho se distingue el daño que es la pérdida que se ha sufrido en forma efectiva, mientras el perjuicio es la ganancia que no se obtuvo como consecuencia del daño sufrido. El daño es la causa del perjuicio, que son los daños indirectos que el daño directo ocasionó y sirven de base para que se fije por ello en sede civil una indemnización.
Ejemplos: “Mi vecino dañó mi casa colocando junto al muro medianero un árbol de enormes raíces, lo que me provocó como perjuicio tener que hacer de nuevo el piso de una habitación, dinero que le reclamaré como indemnización”.

En Derecho la indemnización es, justamente, la medida del perjuicio. Quien demanda por la reparación de un daño debe probar ante todo el perjuicio material o moral que le ha producido, para que el reclamo prospere.