Concepto de plaqueta

La palabra plaqueta en su sentido de placa de pequeña dimensión, suele usarse en muy diversos ámbitos como por ejemplo cuando se habla de plaqueta de sonido.

Sin embargo, su uso es más frecuente en Biología, donde designa a los numerosos corpúsculos de formato de disco u ovalados, biconvexos, que se encuentran en la sangre de los animales mamíferos vertebrados, entre ellos los humanos. También se conocen como trombocitos. No poseen núcleo ni hemoglobina, su diámetro aproximado es de 3 μm y están rodeadas de una membrana unitaria. Su función es la de intervenir en el proceso de coagulación, por lo tanto cuando se tiene pocas plaquetas se es más proclive a padecer hemorragias. Puede existir insuficiencia plaquetaria en algunas enfermedades como la leucemia. Las plaquetas se acumulan ante el sangrado (se aglutinan) para interrumpirlo, taponando la sangre que circula, formando un trombo. En tanto que la coagulación ocurre cuando la sangre está en reposo.

Sin embargo tampoco es positivo poseer demasiadas plaquetas pues una excesiva coagulación puede producir trombosis. Intervienen también como factor de crecimiento. Por cada milímetro cúbico de sangre humana, hay aproximadamente entre doscientas mil y trescientas mil plaquetas.

Existen por poco más de una semana, y se forman por división citoplasmática de los megacariocitos, que son unas células de grandes dimensiones de la médula ósea.

Las plaquetas se visualizan con el microscopio de luz, pero para evitar que se aglutinen y puedan ser estudiadas, deben mezclarse con un líquido anticoagulante. Se reconocen así, bajo los efectos de un colorante de sangre, en las plaquetas dos elementos: una sustancia clara que toma al colorearse un tono azulado, y que recibe el nombre de hialómera y otra en el centro que adquiere una coloración más intensa, azul o roja, y que se denomina granulómero, pues se percibe formada por una especie de gránulos.