Concepto de postración

La palabra postración procede del latín “prostratio” aludiendo a la acción y efecto de postrar, del latín “prostrare”, vocablo integrado por el prefijo de antelación “pro” y “sternere” verbo usado en el sentido de tender en el suelo, o acostar horizontalmente.

Se dice vulgarmente que alguien tiene postración cuando no puede levantarse y está confinado a su lecho, a causa de alguna enfermedad congénita o adquirida, o accidente: “Luego de padecer un terrible accidente mientras conducía su motocicleta, el joven quedó postrado para siempre” o “la depresión que sufrió tras la muerte de su esposa lo mantiene postrado”. La postración puede deberse a varias causas que ocasionan falta de fortaleza física o espiritual, pero en el ámbito médico se habla de dismovilidad y no de postración, que se considera un te´rmino peyorativo.

Concepto de postración

Sin embargo, en señal de humildad y veneración la postración, que es el uso originario del concepto, es un modo de rendir culto a lo que se considera sagrado, tendiéndose el postrado en el suelo, con la boca para abajo. Con ello el ser humano reconoce su inferioridad, y acepta la penitencia que pueda serle impuesta, y ruega para sí o para los dignos de su afecto, que Dios le tenga piedad y lo ampare. Es una conducta que se repite en la Biblia, como signo de liturgia. Ejemplos: “El creyente desesperado, y en busca de la compasión divina, se postró ante la imagen de Cristo”. El papa Francisco realizó el rito de la postración el Viernes Santo, frente al altar. Arrodillarse también es una señal similar. En los tiempos en que los reyes eran considerados dioses o que gobernaban por su mandato era usual que los súbditos se postraran ante ellos en señal de respeto y sumisión.

Un sinónimo de postrarse en sentido religioso es prosternarse, que es arrodillarse inclinándose en gesto respetuoso.