Concepto de postura

La palabra postura deriva etimológicamente del latín “positura” que quiere decir modo en que está puesto, ya sea una cosa un animal o un ser humano.

En los seres vertebrados la posición del cuerpo básicamente está dada por la columna vertebral, que otorga una posición espacial al cuerpo. Así tendremos una postura erecta, una postura agachada, erguida, encorvada, etcétera. Para realizar determinadas actividades se exigen ciertas maneras de disponer el cuerpo o posturas, como la de agacharse para acceder a sitios de baja altura, o mantenerse firmes durante un desfile militar.

Postura estática es la que mantenemos en un instante determinado, y dinámica es la que vamos adoptando para dar respuesta a la fuerza de gravedad que tiende a desequilibrarnos.

La postura depende también de la parte genética, pues por ejemplo suelen tender a transmitirse problemas de columna que provocan posturas no adecuadas, como la sifosis, unida a poca o inadecuada actividad física, y también está influida por factores psicológicos. Así un individuo seguro de sí mismo adoptará una postura erguida, mientras un depresivo tenderá a estar más agachado, inclinando la cabeza.

Ciertas posturas como las de yoga, ayudan a mejorar estos problemas, con el consiguiente beneficio para la salud.

Sin embargo estas posturas físicas no son las únicas que puede adoptar el ser humano, sino que en su vida de relación puede tomar posición o postura con respecto al plano ideológico. Así hablamos de posturas liberales, de posturas socialitas, de posturas en defensa o en contra del aborto, etcétera, como pensamientos que ubican o posicionan a una persona dentro de un sector del pensamiento reflexivo.